Precisando

José del Carmen Perales Rodríguez

La decisión de la Comisión Nacional del Agua de actuar, al iniciar un procedimiento administrativo en contra de la Comapa de Victoria por presuntamente verter aguas residuales a dos arroyos y un río, podría interpretarse como un intento de quitarse los señalamientos de que en todo el estado y particularmente en 23 municipios ha estado nadando de muertito durante varios sexenios federales.

Y es que la dependencia federal es la encargada de vigilar que no se contaminen las corrientes de agua y vasos lacustres, no sólo por parte de otros organismos oficiales sino también de particulares como se sabe ocurre en no pocos casos de ríos y lagunas que reciben estos desechos, entre los que están algunos que no están correctamente tratado y otros casos en que de plano los drenajes van directos.

Lo mejor sin duda de esta intervención de la Conagua es que no sólo su intervención no sólo se circunscribe a un mero papel inquisidor, sino que abre al mismo tiempo la llave de los recursos federales que están etiquetados para el saneamiento del agua residual en todo el país, es decir que está obligada a supervisar, advertir y al mismo tiempo dar alternativas para remediar o cuando menos frenar el daño al medio ambiente.

Haber iniciado con la Comapa Victoria su intervención, después de mantenerse sospechosamente al margen del desastre ecológico recién denunciado por autoridades ambientales estatales, lejos de representarle una oportunidad para atraer los reflectores obliga a la Conagua a seguirle con los restantes 22 organismos municipales que están haciendo lo mismo, o tal vez algo peor.

En ese mismo tema está el papel que jugará, aunque ya debió haber iniciado desde hace varias semanas, el Congreso del Estado que recibió toda la información relacionada con el tema por tanto no hay excusas para comenzar a actuar y enviar los exhortos a los alcaldes involucrados, sobre todo aquellos que antes de pensar en la ecología están muy ocupados en trabajar y gastar en la reelección que en frenar el (este sí) cochinero en que están convertidas sus redes de drenaje.

APUNTE.- En torno al cada vez más cercano aterrizaje del Sistema Estatal Anticorrupción, previa homologación de la ley local con la nacional con su obligada equivalencia, ha comenzado hacer ruido la indecisión legislativa sobre su autonomía o dependencia.

Afortunadamente en este tema la voz de los empresarios, principales impulsores de esta lucha para erradicar la corrupción, ha venido a traer un poco de sosiego para quienes pensamos que al depender el fiscal o el zar anticorrupción de la Federación o del Estado, su actuación estaría acotada por sus vínculos.

Sin embargo será precisamente la ciudadanización a través del Comité de Participación Ciudadana, que previamente surgirá de un comité de selección, lo que obligará a quien sea designado como responsable de señalar y en su caso investigar los casos de corrupción, a actuar con pulcritud.

Lo anterior trae tranquilidad a quienes estamos acostumbrados a ver elefantes blancos por doquier, como esos que previo a su creación nos fueron vendidos como ventanales transparentes por el que se puede vigilar la función pública, pero que resultan con cristales opacos por las letras chiquitas que bloquean el interés ciudadano.

PENDIENTE.- Ahora que existe el compromiso de volver a batir la ley mordaza, habrá que estar pendientes de cuáles ingredientes se eliminarán pero sobre todo de los que se añadirán, para que no nos salgan con la misma gata.

Aquí los veo, leo y escucho: @JosdelCarmenPR / pr_jc@hotmail.com

 

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